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9.36

Me siento más provinciano que nunca
entrando en el viejo Café Gijón
y pagando 3,90 por un
mal café americano,
entre leguleyos,
camareros y
estafadores.

Ni sombra del fantasma que buscaba,
menos mal que tampoco yo
he venido del todo.

Llevo dos horas en Madrid
y ya he escrito tres poemas.
Debería quedarme
a vivir aquí.

 

 

 

 

 

 

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