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Bandadas de pájaros
–no importa qué pájaros–
desplazándose en el aire
con la exuberancia de
algunas prostitutas.

No diré que gráciles y
frondosas, pero imprevistas,
inundan el cielo y danzan
agitadas por el viento
cálido del Este, que
hace que todo huela
a pan de centeno.

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